Hace como tres años Cerdo Venusiano me condenó a participar en esta dinámica del club de borado, perdón, en esta dinámica de escribir una historia colectivamente que se inició en el blog de Marifa. Estuve postergando mi participación bajo la excusa de que tenía muchas cosas qué hacer, pero supongo que hoy ya no pude escaparme.

Aquí va mi contribución:

Enviar un mensaje a la base de la Antártida para comunicar que el presidente había sido reemplazado por un gnomo de jardín. Ésa era la misión que se traía entre manos antes de que el tipo cuya papada parecía una Ola de Hokusai hecha de carne lo interceptara en el desierto del Mojave.

-¿Y crees que dar el aviso tiene alguna importancia? -le preguntó Luisa, su secretaria, a través del radiocomunicador.

El presidente-gnomo de jardín ya había inaugurado una casa hogar en Lagos de Moreno  y hasta se había presentado en una cumbre de líderes económicos. Ambos eventos habían sido televisados. Nadie notó la piel de cerámica del presidente. Ni su gorrito puntiagudo.

Ahora nomino a Daniel Centeno para que continúe con este asunto.

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