¿Sabías que…

la industria alimenticia no es la mayor causa de mortandad entre los cerditos?

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No, en realidad, la mayor parte de los cerditos mueren cada vez que un escritor utiliza una adjetivación gastada, una imagen que es un lugar común o una metáfora mala.

Así que ya lo sabes, la próxima vez que quieras escribir “gélidos ojos”, “su alma era negra como la noche” o “su sonrisa era blanca como la nieve”, piénsatelo dos veces antes de teclear o antes de empuñar la pluma: tu decisión literaria puede hacerte responsable de matar a una creatura inocente.

Este secreto es bien conocido por los grandes de la poesía. Vicente Huidobro, el gran maestro chileno, ya lo decía en su Arte poética:

“El adjetivo, cuando no da vida, mata”.

Se refería, por supuesto, a que un buen adjetivo le da vida a un texto, mientras que un mal adjetivo no sólo mata al texto, sino que también mata un cerdito.

Como matar cerditos es inmoral (salvo que sea para comértelos, claro), he aquí algunos tips que pueden servirte para mejorar la calidad de tus adjetivaciones:

  1. Busca adjetivos sorpresivos, combinaciones de palabras que arrojen nueva luz sobre temas conocidos. ¿Qué tal decir la noche amplia en lugar de la larga noche?
  2. Busca el componente sensorial, el componente que ayude a la imaginación a formarse una imagen de lo que estás diciendo. Por ejemplo, si tienes un sustantivo abstracto, no digas la soledad imperiosa, di la soledad amarilla.
  3. Busca el componente humanizante, algo que le dé acción y vida a sustantivos inanimados. Por ejemplo, de algo como la luna puedes decir que es la luna hambrienta.
  4. Busca alternativas. Si tus gélidos ojos ya lo dijo hasta tu abuelita, pero de verdad ese tipo tiene los ojos muy fríos, piensa en qué otras cosas son frías. ¿Por qué no decir tus ojos árticos tus ojos polares?
  5. Busca la sonoridad. Utiliza el diccionario de sinónimos. Si día fugaz suena chafa, ¿por qué no probar con día mortal, que tiene más atractivo sonoro?

Veamos ahora algunos ejemplos de buenas adjetivaciones:

Mi corazón retrógrado
ama desde hoy la temerosa fecha

mi corazón oscurantista clama…

en que su traje negro devoraba
la luz desprevenida del cénit,
y en que su falda lúgubre era un bólido
por un cielo de hollín sobrecogido

-Ramón López Velarde (Día 13)

La misma noche equilibrista en la cuerda verde y quieta de nuestro mismo árbol. (…)

No tenemos más que un árbol: este pirú desposeído por la lengua amarilla

No sé qué rostro eras, qué cuerpo, qué deidad de nombre derrumbado

Tocamos un silencio blando como lana, y partiste hacia la azulada presencia que ya te conocía.

-Guillermo Fernández (El regreso)

Partiendo de una adjetivación interesante, también pueden construirse imágenes sencillas por contigüidad del concepto. Estas imágenes ya aportan un mayor elemento visual al lenguaje. Por ejemplo, a partir de corazón voraz, puede construirse corazón de hiena. (Las hienas son voraces, ¿no?) O bien, un símil: tu corazón, como una hiena. Y, a partir de corazón de hiena, por sustitución, puede construirse ya una metáfora: la hiena que anida en tu pecho.

Veamos algunos ejemplos:

Una quieta avalancha parecía venir de Ángela: sus pezones diminutos se abrían al mundo como un ejército durante la noche. (…)

Un día me dijo: Dime puta y pégame en las nalgas con tus manos de vidrios rotos. (…)

Tus ojos son el trazo de Dios. En los pezones de Ángela descansa la orilla del cielo. (…)

El cielo es una flama. (…)

Estoy lejos. Ángela viaja en un zeppelín de dudas. Ángela es el viaje. Estoy lejos siempre. El agua cae lenta en mis yemas: es el cielo de ojos verticales.

-León Plascencia Ñol (Un colibrí en los labios)

Circulará tu risa, sus jardines colgantes y sabremos que las nubes son sueños de alacranes en cubetas de plástico, en la playa de los colores vivos, literales. El aire es quebradizo y será bueno.

-Ángel Ortuño (Fotosíntesis)

Aquí decidimos citar ejemplos del ámbito de la poesía, pues son los poetas quienes mejor dominan la sonoridad, la adjetivación y las imágenes poderosas; pero eso no quiere decir que los narradores no matemos cerditos cuando adjetivamos mal. También el narrador está obligado a aportar elementos visuales y descriptivos en sus textos. También el narrador tiene que evocar ambientes, tiene que hacer que las emociones se manifiesten y qué mejor que hacerlo por medio de imágenes y adjetivaciones correctas.

Ahora un ejercicio:

  1. Adjetiva creativamente todos los sustantivos de la siguiente lista (puedes poner el adjetivo antes del sustantivo o después de éste. Busca el orden que resulte más sonoro).
  2. De esa lista, escoge tus mejores 15 adjetivaciones y conviértelas en imágenes por contigüidad o símiles (corazón voraz > corazón como una hiena/corazón de hiena).
  3. De tus símiles o imágenes por contigüidad, escoge los mejores 10 y conviértelos en metáforas (corazón como una hiena > la hiena que anida en tu pecho).

Recuerda que, cada vez que utilices un lugar común, morirá un cerdito y los cerditos muertos pesarán en tu conciencia durante toda tu vida.

Lista de sustantivos:

  1. noche
  2. cielo
  3. adiós
  4. sol
  5. bruma
  6. nostalgia
  7. flecha
  8. buitre
  9. sombrero
  10. aventura
  11. ley
  12. presidente
  13. cabeza
  14. noticia
  15. palmera
  16. verbo
  17. monstruo
  18. flama
  19. empresario
  20. tren
  21. víspera
  22. ballena
  23. alma
  24. voluntad
  25. cabello
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