En días pasados mi compañero Daniel publicó una guía para crear historias basadas en su muy personal método del rompecabezas. Ahora yo me decido a compartir una técnica que utilizo casi siempre de manera inconsciente y, en el caso del cuento Sí, sí, los embargos están de moda, utilizo de manera descarada.

Yo la llamo la técnica del mash-up o, si lo prefieren, la técnica del puré y consiste, precisamente, en hacer un puré de varios elementos aparentemente inconexos, pero vertebrados de manera orgánica y coherente. Estos elementos los podemos integrar de manera consciente, o podemos incorporar simplemente lo que nos vamos encontrando o nos va pareciendo interesante. Algo así como si abriéramos el refrigerador de manera aleatoria para ver con qué podemos hacer una ensalada.

Sin embargo, tampoco podemos empezar el puré con cualquier ingrediente. Todo cuento sale de una idea generadora, de una imagen viva que queremos mostrar y la estructura entera del cuento –en la forma en la que yo trabajo- suele ser la excusa bonita que utilizamos para mostrar dicha imagen a los lectores.

En otras palabras, la imagen generadora es el ingrediente estrella del puré.

En el caso de “Sí, sí, los embargos está de moda”, la imagen generadora llegó mientras me encontraba mirando el debate de los candidatos a la presidencia municipal de Guadalajara y observé cómo uno de los sujetos mencionaba con una frecuencia casi obscena que había que reconstruir el tejido social. Entonces me pregunté, “bueno, ¿y qué rayos es el tejido social que se puede reconstruir tan fácilmente? ¿Es una tela? ¿Es un tejido como el de los órganos o qué rayos?”

Por motivos que no soy capaz de explicarles, este pensamiento me excitó la imaginación a tal punto que me dije a mí misma:

“Voy a escribir un cuento sobre alguien que trata de reconstruir el tejido social como si fuera una cosa física, tangible.”

Y he ahí el sabor protagónico de mi puré.

Y he ahí también varias preguntas iniciales:

  1. ¿Quién quiere reconstruir el tejido social?
  2. ¿Por qué y para qué quiere hacerlo?
  3. ¿Cómo lo va a reconstruir?

La pregunta número tres me la contesté de manera casi automática, luego de cinco segundos de solazarme en esta idea del tejido social físico y tangible:

Pues claro: hay una especie de impresora 3D como las que imprimen órganos humanos, pero en lugar de imprimir órganos humanos, imprime tejido social. ¿Quién no ha visto esto por la calle todos los días?

Las preguntas 1 y 2, no son tan fáciles de responder. Así que dejamos que el puré se vaya marinando en la cabeza y que la vida nos ponga por delante los próximos ingredientes.

No tardan en llegar, porque uno o dos días después me reúno con unas amigas en un café para que una chica experta en causas sociales nos asesore sobre un proyecto que tenemos con una escuela en la Sierra Tarahumara. La chica en cuestión se presenta con nosotras diciéndonos que sí, es experta en causas sociales, pero su sueño es vivir de la literatura y acaba de dejar su trabajo para dedicarse de lleno a lo que ama, que es, como en mi propio caso, escribir.

El evento me impacta profundamente porque nunca había visto a nadie hablar de su pasión por la literatura con todo el arrojo y toda la certidumbre que yo no tengo.

Esto quiere decir que ya encontramos un ingrediente importante: un trauma del escritor que puede enunciarse de la siguiente manera:

Dany es realista y no se anima a dejarlo todo por la literatura. La chica a la que acaba de conocer es idealista y sí se anima.

Podemos ahora traducir este conflicto personal en un conflicto narrativo y añadirlo como ingrediente para nuestro puré. El conflicto del cuento, pues, se enunciaría así:

Un personaje idealista (Dámaris) quiere reconstruir el tejido social porque así apoyará causas sociales y destruirá el sistema explotador capitalista que le impide dedicarse por completo a escribir. Un personaje realista (Daniela) se lo impedirá.

Como ven, esto nos resolvió las preguntas 1 y 2 que enunciamos párrafos arriba, pero abre otras nuevas, saber:

  1. ¿Cómo y por qué se lo impedirá?
  2. ¿Cuál será el flujo de los acontecimientos?
  3. ¿En qué momento mostraremos la imagen generadora (la impresora de tejido social)?

 

Para encontrar las respuestas, nuevamente lo dejamos marinar y, como en el caso anterior, llega pronto y se aparece en forma de… bueno, de un texto financiero.

Resulta que el viernes en clase de traducción nos toca ver traducción al inglés de textos económicos y financieros. Aburridísimo, ¿no? Pues me he dado cuenta de que no hay mejor manera de entender a la perfección un texto difícil que tratar de traducirlo. Y, una vez que uno entiende bien de qué van las cosas, hasta las finanzas resultan interesantísimas.

El texto en cuestión iba sobre la Reforma Financiera y algunos puntos clave para comprenderla y, entre sus múltiples curiosidades, hablaba de la figura de radicación de persona, la cual consiste en que a uno le pueden prohibir salir de la ciudad si se sospecha que podría fugarse en lugar de pagar una deuda.

Si se viola la orden de radicación de persona, a uno le pueden girar una orden de arresto. De aquí entendemos que uno no puede ir a la cárcel directamente por deber dinero, pero sí por huir de la ciudad mientras trata de evadir sus deudas.

De nuevo no podría explicarles por qué, pero mientras leía el texto financiero mi imaginación comenzó a excitarse. Me imaginaba cuentos y cuentos de persecuciones y gente yendo a la cárcel por deudas absurdas.

Esa racha creativa cristalizó en un nuevo ingrediente para el puré, que podría resumirse de la siguiente manera:

Construir la impresora de tejido social costó dinero -> El personaje idealista se endeudó -> Le giraron una orden de radicación de persona -> Intentó violarla -> El personaje realista es un agente de la Policía Financiera que va a arrestarla -> El personaje idealista le muestra la impresora para tratar de convencerla de que la ayude a salir de sus líos -> La agente de la Policía Financiera la hunde de alguna manera

 

O algo así podría ser la secuencia de acontecimientos.

El resto son matices, por ejemplo:

  1. La agente de la Policía Financiera también creía en causas sociales. A lo largo de su vida, pierde su idealismo y se corrompe.
  2. Los dos personajes se han visto varias veces en el pasado en distintos escenarios. Cada vez que se ven, la idealista está más hundida (económica y socialmente) gracias a su idealismo, y a la realista le va bien, pero pierde más y más sus sueños de juventud.
  3. La realista se apiada un poco de la idealista casi al final. Se apiada porque la impresora de tejido social le parece simpática, pero eso no basta para suscribirla en sus causas; porque su realismo ya está más allá de esa clase de niñerías.

Y bueno, ya tenemos listo el puré. Y casi ni se nota que hemos mezclado elementos provenientes de un debate político, un evento personal y un texto financiero. El resto es escribirlo y bueno, divertirse, que para eso es esto de los purés literarios.

Si desean ver cómo quedó este puré y en qué acabó realmente la historia, los invito a que no dejen de leerlo aquí.

Anuncios